Adiós 2018

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2018 ha sido un buen año. Un poco raro, lleno de cambios, algunos malos momentos y decisiones que parecen desastrosas; pero también repleto de muchas risas y grandes pasos hacia delante.

El año empezó, como siempre, con muchos propósitos y ganas de hacer las cosas bien.  En enero me mudé a Valencia para vivir fuera de casa por primera vez y también superé los primeros exámenes de la universidad. Fueron unos meses llenos de risas, momentos divertidos y algunos errores. En febrero, mis compañeros de piso me regalaron una tarta de chocolate por San Valentín. Detesto el chocolate, pero fue un detalle muy bonito. Esa noche nos hicimos una foto y es la única que tengo con ellos, algo de lo que me arrepiento.

Reconozco que me sentía un poco perdida, con la sensación de que había algo que fallaba y esperando que una simple mudanza cambiara mi vida. Me daba miedo hacer cosas que sabía que tenía que hacer, tomar decisiones de adulta. Ah, y en todo ese tiempo no escribí ni una sola palabra de ficción.

Se me olvidó ser honesta con los demás y, sobre todo, conmigo misma.

En mayo cumplí diecinueve. Fue un día muy bonito y especial y además conseguí acabar el Proyecto Niñas, el primero libro de los dos que acabé este año. Llegaron los exámenes finales del primer año de la carrera y fueron unos meses desastrosos, pero sobreviví. Y empezó el verano.

Fue un verano raro, pero bonito. Pasé mucho tiempo con personas a las que quiero mucho y recuperé un poco la seguridad en la escritura y todo lo demás. Mandé seis relatos a distinto concursos y, aunque no gané ninguno de ellos, me dieron la noticia de que formaría parte de la antología poética femenina La Dalia Violeta. Me ilusionó muchísimo firmar el contrato de edición y fue mi primera experiencia con una editorial. Escribí casi todos los días, leí mucho y fui más o menos constante con el blog. Además, en julio anuncié que publicaría Mío, algo que me daba un miedo terrible y que temía no conseguir.

Como todos los años, el verano se acabó con la sensación de que no había hecho lo suficiente, de que no había vivido lo suficiente. Pero fue un buen verano y conseguí ponerle fin al primer libro de Sabrina y Dakota y mandarlo a un concurso.

Tenía unas ganas tremendas de septiembre y las expectativas muy altas, ¡y aun así se cumplieron! Me mudé a mi piso número dos y no podría estar más contenta y cómoda. El curso empezó muy bien y asistí a unas cuantas presentaciones de libros y conocí a gente genial. Además, conseguí llevar al día mi calendario para la publicación de Mío.
Noviembre empezó con un plan improvisado que me llevó hasta el musical The Rocky Horror Picture Show, y, creedme, me cuestan mucho los planes improvisados.  Diciembre estuvo cargado de dudas y de aprendizaje y pasé la mayor parte del tiempo agobiada, con la fecha de la publicación del libro cada vez más cerca. El día uno me llegó la versión de prueba de Mío y fue la primera vez en la que pensé que realmente podría publicarlo. Y aunque pensaba que mi trabajo ya estaba hecho, todavía me quedaba mucho.

El día dieciocho el libro salió a la venta, fui a celebrarlo con mi compañera de piso y recibí muchísimos mensajes bonitos. Todavía me cuesta creer que sea real. El veinte fue el final del curso y presenté La dalia violeta con mis compañeras de antología en Valencia, la primera vez que no asistía a una presentación como público. Fue muy guay.

Ha sido un año lleno de aprendizaje y de momentos bonitos y soy mucho más feliz que al inicio de año. ¿Lo mejor? Todo el cariño que estoy recibiendo con la publicación de Mío. Muchísimas gracias a todas las personas que me estáis apoyando comprando el libro, mandándome mensajes o recomendándolo. Estaré eternamente agradecida.

Ahora sé mejor qué quiero hacer y quién soy. Me llamo Raquel, estudio Sociología y Ciencias Políticas. Me aterran las películas de miedo. Si paso mucho tiempo rodeada de gente, necesito estar sola; pero tampoco puedo pasar mucho tiempo sola sin necesitar estar rodeada de gente. Soy vegetariana, bebo mucho café y mucho té y se me da fatal cocinar. Soy escritora, he publicado un libro y me encanta leer. Estoy aprendiendo noruego. Me gustan los meses que empiezan en lunes. Me emociono con facilidad y hago listas de absolutamente todo. Cada día me reconozco un poco más, me quiero un poco más y tengo más claro qué quiero hacer y cómo hacerlo.

Estoy segura de que 2019 será un año increíble.

Raquel

4 comentarios en “Adiós 2018

  1. Sandra Ferreiro dijo:

    Ese último párrafo definiéndote a ti misma ha sido precioso. ¡Feliz 2019! Cada nuevo año es una experiencia única, así que tenemos que ponerle ganas a la vida ☆.

    Besitos, Sandra ♡.

    Me gusta

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