Escritos·relato original

Jimena y Jota (Relato original)

¡Hola, abracadabrantes!

Antes de empezar con la entrada de hoy, quería hablar de algo referente al blog. Cuando estés leyendo esto ya me habré ido de viaje a Cambridge, donde pasaré los próximos quince días (¡estoy súper emocionada!). El caso es que voy a tener que reducir el ritmo de entradas del blog. Así que en vez de publicar dos entradas a la semana publicaré una entrada cada martes.

Eso sí, en cuanto esté en casa, Abracadabrantes volverá a la normalidad y además haré público algo realmente especial y en lo que estoy trabajando mucho.

Después de este paréntesis, os voy a presentar a Jimena y a Jota. Llevaba un tiempo queriendo subir un relato original a la web pero, como os explico aquí, últimamente estoy poco inspirada. Así que he decidido compartir una pequeña obra de teatro que escribí a principios de este año. Esta “obra” surgió como un reto, un experimento (nunca había escrito nada en este formato).  Os aseguro que es una historia muy corta y que tardaréis menos de cinco minutos en leer (si le dais una oportunidad). Creo que es bastante entretenida, y yo le puse mucho cariño. ¡Espero que os guste (y si tenéis alguna crítica constructiva, estaré encantadísima de leerla)!

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JIMENA Y JOTA

JIMENA sale de casa mientras habla por teléfono. Vive en un adosado de color blanco en medio de una calle llena de adosados blancos. Es un día soleado de mediados de abril. JIMENA es alta y está delgada. Lleva un vestido de color marrón oscuro que le cubre hasta las rodillas, botas altas, una chaqueta de color rojo y un bolso grande del mismo color. Mientras habla por teléfono JIMENA no deja de gesticular y de toquetear la montura de sus gafas.

JIMENA (hablando por teléfono): Sí. Fue él quien me pidió que fuera. Que sí, que estoy de camino hacía la parada del autobús. Iré a su casa, cogeré el libro y me marcharé. ¡Ni si quiera voy a mirarle a los ojos! No, no necesito el libro, la verdad es que no recordaba que estuviera ahí (silencio). Ya, pero no quiero dejar nada en la casa de ese malnacido.

JIMENA ya ha abandonado su calle. Ahora va a cruzar un paso de cebra, donde JOTA no deja de molestar a las personas que están cruzando. JOTA es un chico muy alto y pelirrojo. Tiene el cabello color zanahoria, la piel pálida y la cara cubierta de pecas. JOTA llama la atención de JIMENA porque parece que toda su ropa sea de niño: su jersey de color verde le viene estrecho y es tan corto que se le ve el ombligo. Lleva unos vaqueros azules desgastados, largos hasta las rodillas. Incluso sus zapatillas parecen demasiado pequeñas para alguien tan alto.

JIMENA (por teléfono): No, seguro que no es una trampa. Lleva un par de semanas sin pedirme que hablemos (silencio). ¡¿Cómo va a habérselo inventado?! Oh, mierda, la estoy cagando, ¿verdad?

JIMENA empieza a cruzar el paso de cebra y arruga la nariz al ver como JOTA sigue molestando a los transeúntes. JOTA tira de la mochila de una NIÑA que camina con su MADRE. NIÑA se cae al suelo y MADRE la levanta.

JIMENA (por teléfono): Joder, tía. ¿Y ahora qué hago? Le dije que iría y ya estoy llegando a la parada del autobús.

JOTA le tira el sombrero a ANCIANO que camina apoyándose con un bastón. JOTA se ríe al ver como ANCIANO intenta agacharse para recoger el sombrero. JOTA tiene una risa muy infantil, y JIMENA se da cuenta de que su dentadura es la misma que la que podría tener un niño de ocho años: tiene un diente mellado y juraría que el resto aún son de leche. JIMENA se agacha para recoger el sombrero de ANCIANO.

ANCIANO (dirigiéndose a JIMENA): Muchas gracias.

JIMENA (dirigiéndose a ANCIANO): De nada.

JOTA, que contempla la escena, le levanta el vestido a JIMENA y se ríe.

JIMENA (dirigiéndose a JOTA): ¿Pero qué haces? (Por teléfono) Te dejo, tía, un gilipollas me está molestando. (Resopla)Si es que todos los tíos son iguales… ya entiendo por qué mi prima se hizo bollera. (Cuelga el teléfono y lo guarda en el bolso)

JOTA ya ha cruzado el paso de cebra y ahora está en un camino que atraviesa un parque repleto de árboles. JIMENA también cruza el paso de cebra y sigue a JOTA.

JIMENA (acercándose a JOTA): ¿No me vas a pedir disculpas?

JOTA se gira y mira a JIMENA con los ojos abiertos como platos. JIMENA no se da cuenta pero ANCIANO, TRANSEUNTE 1 y TRANSEUNTE 2 la están mirando.

JIMENA: ¡Eh! No me voy a ir hasta que no me pidas disculpas. (JIMENA le toca el brazo a JOTA, frunce el ceño y retira su brazo). (En voz baja): Ahora mismo no me acuerdo de cómo es tocarle un brazo a alguien… pero sin duda no se parece en nada a esto. Es como si estuviese metiendo un dedo en el agua…

JIMENA y JOTA se quedan unos segundos mirándose sin pestañear, en silencio. JIMENA rompe el contacto visual y menea la cabeza.

JIMENA (poniendo los brazos en jarra): Sigo esperando una disculpa…

JOTA (tarda unos segundos en responder, y cuando lo hace tartamudea): Tú… ¿tú puedes verme?

JIMENA (sonriendo): Hmm… ¿estás intentando cambiar de tema? Sin duda es una manera de cambiar de tema bastante original… pero no funciona.

JIMENA sigue mirando fijamente los ojos de JOTA. Son de un color verde casi transparente, como si fueran canicas. JOTA no dice nada.

JOTA (temblando): Lo… lo digo en serio. Puedes… ¿tú puedes verme?

JIMENA (se ríe): ¡¿Qué?! ¿Qué clase de pregunta es esa? ¡Claro que puedo verte!

JOTA (aun temblando): ¿No te das cuenta de que todos te están mirando?

JIMENA: ¿Pero qué dices?

JOTA se acerca a JIMENA y la coge de un brazo. JIMENA siente un escalofrío recorriéndola de arriba abajo y se queda muy quieta mientras deja que JOTA la gire. ANCIANO se ha quedado parado mientras la mira. TRANSEUNTE 1 y TRANSEUNTE 2 también están parados y la miran mientras cuchichean.

JIMENA (tartamudeando): No… no lo entiendo.

JOTA: Ya, yo tampoco.

JIMENA (tras frotarse los ojos): Me… ¿me estás diciendo que estoy loca?

JOTA (sonriendo): No, ¡qué va! Te estoy diciendo que nadie puede verme excepto tú. Eso no te convierte en una loca, sino en la persona más alucinante que he conocido nunca.

JIMENA (hace una mueca y se separa de JOTA): Me… tú me estás vacilando. Esto… esto no me puede estar pasando. Me voy. Tengo que coger un autobús.

JIMENA empieza a caminar.

JOTA: ¿Qué haces? ¡No puedes hacerme esto! ¡Llevo una eternidad esperándote!

JIMENA no responde y sigue caminando. JOTA la sigue.

JOTA: ¡Eh! ¡Eh! No finjas que no me escuchas. ¡Sé que puedes escucharme! (JIMENA sigue caminando) ¡Por favor! Perdón por haberte molestado antes. ¡Hazme caso, te lo suplico! (Poniéndose delante de JIMENA y cortándole el paso) Venga, no te dejaré en paz hasta que no me hagas caso. ¡Por favor! ¡Dime cómo te llamas! ¡Dime cómo te llamas!

JIMENA (suspirando): Jimena, me llamo Jimena. (Volviendo a alejarse de JOTA) Oh, ¡mierda! No debería haberte dicho eso.

JOTA: ¡¿Por qué no quieres hablar conmigo?!

JIMENA (parándose delante de JOTA): Pues porque formas parte de mi imaginación. Está claro que… como he pasado unos meses muy duros, mi mente ha buscado una válvula de escape o algo así… y por eso te estoy viendo.

JOTA: ¿Por qué crees que formo parte de tu mente?

JIMENA: Pues porque nadie puede verte excepto yo.

JOTA: Igual eres tú la que forma parte de mi mente…

JIMENA: ¡Oh! No vuelvas a hacer uno de esos comentarios tan… filosóficos. (Vuelve a caminar rápido hacia la parada de autobús) Si es que además de ficticio eres imbécil.

JIMENA llega a la parada de autobuses  y se deja caer en el asiento.

JOTA (sentándose al lado de JIMENA): ¿Vamos a ver a tu novio?

JIMENA: Ex novio. Y voy a verle yo sola.

JOTA: Eso no te lo crees ni tú. A partir de ahora voy a ser tu sombra.

JIMENA (poniéndose de pie): ¡Mierda! ¿Es que no puedes dejarme en paz?

JOTA: ¿Cómo te voy a dejar en paz? ¡Te necesito! Y, por cierto, no deberías chillar tanto. La gente te está mirando.

JIMENA (suspirando): ¡Cielos! ¿Tú no te callas nunca? ¡Eres insufrible! Joder… si es que no sé qué hago enfadándome contigo. Eres producto de mi imaginación y en cuanto me tranquilice desaparecerás (vuelve a sentarse).

JOTA (haciendo un puchero): No… no me gusta que digas eso. No vuelvas a decir eso, por favor.

JIMENA: Que no diga qué.

JOTA: Que no soy real.

JIMENA: Es que no lo eres.

JOTA (poniendo los brazos en jarra): ¿Y cómo sabes eso? ¡Igual la que no es real eres tú!

JIMENA: ¡Para! ¡A mí tampoco me gusta que digas eso! ¡Me pones de los nervios!

JOTA: ¿Por qué?

JIMENA: Pues porque no dices más que tonterías y mentiras.

JOTA (se queda unos segundos callado y después sonríe): Yo creo que en realidad no somos tan diferentes. Yo estoy hablando contigo y tú estás hablando conmigo.

JIMENA: No es lo mismo. A mí pueden verme y a ti no. ¡Puede verme todo el mundo! Yo soy real.

JOTA: No sabía que uno es más real cuanta más gente le ve.

JIMENA (resopla): Eres exasperante. (JIMENA cierra los ojos y respira hondo por la nariz)

JOTA: ¿Qué haces?

JIMENA: Respirar hondo. Quizás así me relajo y dejo de verte.

JOTA: ¿Y funciona?

JIMENA: Sí. Al menos con los ojos cerrados no te veo.

JOTA: Pues yo sí que te veo a ti.

JIMENA (abriendo los ojos): ¡No hay quien te aguante! (Se queda pensativa) Quizás… quizás sea médium. Sí. Siempre me han dicho que estoy un poco loca. Seguro que soy médium y tú eres un fantasma que se ha quedado atrapado entre dos mundos… ¿ves alguna especie de luz? Porque si ves una luz tienes que seguirla, ¿eh? Hazme caso. Sigue la luz.

JOTA (frunciendo el ceño): No veo ninguna luz… Y estoy seguro de que no soy un fantasma.

JIMENA: ¿Y cómo sabes eso?

JOTA: Pues porque no estoy muerto.

JIMENA: Vale, vale, lo que tú digas. ¿Cómo te llamas?

JOTA: Jota.

JIMENA (riéndose): ¿Jota? ¿Qué clase de nombre es ese? Bueno, en fin. ¿Y cuánto tiempo llevas… aquí?

JOTA: Creo que estoy aquí desde siempre. ¿Y tú?

JIMENA (sonriendo): Yo también estoy aquí desde siempre.

JIMENA se deja caer de nuevo en el asiento de la parada de autobuses y suspira. JOTA se sienta a su lado. JIMENA cierra los ojos y cuando vuelve a abrirlos ve a JOTA mirándola, o más bien examinándola. JIMENA parpadea un par de veces y después es como si se diera cuenta de su situación de golpe.

JIMENA (pensando en voz alta): Un chico invisible está sentado a mi lado mirándome tan fijamente que creo que quiere aprenderme de memoria (empieza a reírse). ¿Qué te ha pasado hoy, Jimena? Nada del otro mundo, ¡he empezado a tener amigos imaginarios! (se ríe con más fuerza, como si estuviese posesa) ¡Esto es de locos! Al final todo el mundo tenía razón, ¡Jimena está como una cabra!

JOTA: Por… ¿por qué te ríes?

JIMENA (sin parar de reír): ¿Qué por qué me río? ¡Pues porque esto es una maldita locura! ¡Estoy hablando con un tipo que no existe y que tiene nombre y cara y que me pone de los nervios! Con toda la ruptura con mi novio estos han sido los meses más extraños de mi vida, ¡pero ahora la realidad supera la ficción! ¡No sé qué hago hablando contigo! ¡¿Cómo puedo hablar contigo si no existes?! ¡No existes! ¡No existes! ¡No existes!

JOTA (su labio inferior tiembla, parece que se haya convertido en un niño pequeño que está a punto de llorar): Jimena… no digas eso, por favor. Me da miedo que digas eso.

JIMENA (cierra los ojos y se tapa los oídos para no escucharle): ¡No existes! ¡No existes! ¡No existes! ¡No existes!

Después de unos segundos JIMENA se calla y abre los ojos lentamente. No hay nadie sentado a su lado.

JIMENA: ¿Jota? (se levanta y empieza a buscarlo) ¡¿Jota?!

Suena un pitido y el autobús que estaba esperando se detiene delante de sus narices.

FIN

Raquel

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